Don Quijote y Sancho Panza, grandes personajes de la literatura universal, son ecuatorianos. Con sus acciones revelan insatisfacciones del inconsciente colectivo de la
población marginal, provocan al statu quo y desnudan al poder político. La historia proyecta un universo de sentimientos, rico en matices y colores, que permite vislumbrar perfiles
significativos y poco tratados de la condición humana.